No nos dejemos perder el castillo de Belvís de Monroy

11/08/2013

Se insta a recuperar el monumento para convertirlo en el emblema cultural de la comarca.

A raíz de que una de las columnas romanas de La Cilla, en Los Mármoles de Talavera la Vieja, apareciera caída de la noche a la mañana poco después de la Semana Santa pasada, en mi anterior colaboración en Hoy Navalmoral quise abrir una reflexión sobre el precario estado de conservación y mantenimiento que padecen algunos de los parajes, lugares y edificios más significativos de nuestra comarca, tanto por su relevancia histórica, como por su valor arquitectónico, paisajístico o medioambiental.

Columnas del templo de Augustobriga tiradas

Columnas del templo de Augustobriga tiradas

Hoy debo insistir en que es imperativo poner remedio a esta clase de despropósitos que nos esquilman la memoria histórica de nuestros pueblos. Por desgracia el de la columnata del Foro de la antigua Augustóbriga no es el único caso en la zona que sufre de la desconsideración y la dejadez de sus propietarios o de los depositarios del legado recibido. El mismo día de finales de marzo pasado en que visitamos Los Mármoles, y tras reponer fuerzas en uno de los más emblemáticos establecimientos restauradores de la Plaza Vieja, nos dirigimos a la vecina localidad de Belvís de Monroy para pasear y visitar sus edificios más significativos, algunos de ellos referentes de la historia de nuestras tierras como el convento de San Francisco, la ermita del Berrocal o el estandarte más destacado de la llanura arañuela: el Castillo Señorial.

Cuerpo del castillo de Belvís de Monroy y muralla

Cuerpo del castillo de Belvís de Monroy y muralla

Junto a mi mujer, Yolanda, y nuestro hijo Genís nos tomamos con mucho ánimo esta visita. Teníamos en nuestra mente todavía las mejoras muy considerables que se habían realizado en la ermita y su entorno en los años 90 del pasado siglo, así como la restauración del convento de San Francisco realizada por la Escuela Taller bajo proyecto del reconocido arquitecto y artista mejicano afincado en Peraleda de la Mata, Claudio Favier Orendáin, ya fallecido.

Lamentablemente todo ese ánimo se tornó rápidamente en frustración. Y no fue precisamente por el aguacero primaveral persistente y tenaz que nos cayó encima, ya que disfrutamos al máximo de un espectáculo natural y paisajístico excepcional. La ermita estaba cerrada y sólo se podía contemplar vagamente su interior a través de un ventanuco abierto en el portón de acceso.

Camino al Convento de San Francisco

Camino al Convento de San Francisco

Además, el convento -otrora punto de partida de los llamados “Doce Apóstoles” de la evangelización de Méjico en el siglo XVI- también lo hallamos cerrado y con aspecto de un cierto descuido, abandono parcial y desaprovechamiento; nada que ver con las grandes expectativas generadas a raíz de su restauración hacia 1987. Horas después, comentando con los amigos nuestras impresiones, pude saber que esporádicamente se realizan algunos actos y representaciones, lo que me parece poco para el potencial que tienen tanto el recinto como el entorno, ese sí mucho mejor cuidado.

Pero lo peor de todo llegó cuando nos acercamos al castillo. No habíamos entrado todavía en el recinto de la fortaleza cuando mi frustración se tornó de inmediato en profundo enojo. A las puertas un cartel del Ayuntamiento venía a decir -no es literal, sino una interpretación- que el edificio es de propiedad privada; que se encuentra en estado de importante deterioro con riesgo de derrumbes; que se recomienda no acceder a su interior, y que, en caso de hacerlo, es bajo responsabilidad del individuo que lo hiciese.

El mensaje de este cartel me sorprendió muchísimo. Cuando marchamos de Navalmoral hace algo más de una década, desde las instituciones extremeñas se habían realizado tentativas varias para negociar algún tipo de acuerdo con la propiedad del castillo, que seguía perteneciendo a la nobleza española, ya sea para su conversión a propiedad pública o para garantizar su consolidación y conservación. En esa línea, algunas acciones ya se habían emprendido tanto en el apartado del estudio histórico y arquitectónico del conjunto, como físicamente con plataformas y escaleras para acceder al torreón principal.Detalle-esgrafiado-Castillo-Belvís

Quizás se me tilde de bisoñez o candidez, pero no puedo parar de preguntarme dónde han quedado aquellos esfuerzos realizados hacia finales de los 90 para poner en valor el castillo de Belvís. En nuestra última visita, esperábamos encontrar un recinto histórico mejorado y lo único que descubrimos fue desidia, dejadez y desvergüenza. Tomando nota de la advertencia del cartel, nos adentramos en el recinto feudal para comprobar la situación del mismo y, efectivamente, el abandono y deterioro del castillo son evidentes y muy palpables. Muros derruidos, paredes en descomposición, terrazos y embaldosados desprotegidos, maleza por todas partes y, lo que es peor, accesos peligrosos, agujeros y desniveles sin protección, etc.

A la vista del panorama que nos encontramos, comprendí el cartel de advertencia que preside la entrada al recinto. Otra cosa es que no me parece de recibo. Si hoy día el castillo señorial de Belvís es una edificación peligrosa por su estado de deterioro debe ser cercado y evitado de manera efectiva el acceso al común de las personas para evitar cualquier desgracia. Después sería demasiado tarde y las lamentaciones no sirven de nada. Si corresponde a las instituciones públicas o a la propiedad privada actuar eso lo debería marcar la legislación vigente. Y si los propietarios pasan, que actúe el municipio o el organismo competente y se le pase la factura a los señores del castillo.

Esgrafiados del palacio de Belvís de Monroy

Esgrafiados del palacio de Belvís de Monroy

Pero esa sólo debe ser una solución pasajera. El objetivo final no puede ser otro que recuperar y poner en valor el recinto. No podemos perder el castillo de Belvís, ni por lo que supone de memoria histórica para nuestra comarca, ni por el potencial turístico y de desarrollo que debería suponer para el entorno. Son numerosos los casos a lo largo de la geografía española en que las fortificaciones medievales, árabes o de cualquier otro periodo histórico representan un motor económico y de desarrollo para su área de influencia.

Breve reseña históricaEscudo-en-una-puerta-del-Castillo-de-Belvís-de-Monroy

Sin pretensión de historiar la vida del castillo -para eso están los expertos en la materia, como Francisco Javier Timón, Domingo Quijada o González Cordero entre otros- sí creo conveniente hacer una pequeña reseña para exponer su importancia. Desde que en el siglo XIII fue mandado construir por Hernán Pérez del Bote, primer señor de Belvís, al haberle sido concedido por el rey Sancho IV permiso de “Casa Fuerte” con derecho a repoblar como reconocimiento a la ayuda que recibió de aquel en la lucha contra su padre, Alfonso X el Sabio, la fortaleza belvisa presidió y controló durante siglos la llanura del Arañuelo, el vado de Albalat, el paso de Miravete y los Ibores. Durante estos ochocientos años formaron parte de su historia diversas dinastías de la nobleza española, como los Bote, los Monroyes, los Almaraces, e incluso los Álvarez de Toledo -condes de Oropesa y enraizados con la Casa de Alba- o los duques de Frías. A lo largo de estas centurias, el castillo fue ampliado  y modificado en diversas ocasiones, por lo que contempla una mezcla de estilos, épocas y funciones, pasando de medieval y defensivo a adquirir con el tiempo un tono más palaciego y renacentista.

Todo esto supone un legado de la historia de nuestra comarca demasiado importante como para dejarlo hundir en la indiferencia y el olvido, ni por la desidia y falta de interés mostrada por los actuales propietarios, ni por la falta de determinación de nuestros representantes públicos. Por lo que he podido saber, de aquellos intentos institucionales que se llevaron a cabo con el padre de los actuales propietarios y que permitieron los primeros avances, no queda nada y los hijos de aquel, por las razones que ellos sabrán y que estaría bien que algún día se dignaran explicar, están dejando a perder un bastión de nuestra memoria.

Extremadura está llena de edificaciones medievales cuidadas y bien conservadas, siendo un foco cultural y turístico de primer orden en muchos de los casos. Por lo tanto, recuperar el castillo de Belvís no es ninguna quimera. Apelo pues a la sensibilidad de las instituciones y organismos públicos para emprender las acciones necesarias con el fin de poner entre sus objetivos y prioridades el forzar a la propiedad para recuperar la fortaleza para el pueblo de Belvís y su entorno. Para los más escépticos, la situación de crisis actual podría servir como excusa para mantenerse en el inmovilismo, pero no creo que las razones económicas sean específicamente las razones del abandono por parte de los propietarios, sino más éstas coexistirán con otros motivos de más difícil justificación como la falta de sensibilidad e interés por Belvís y sus gentes.

Ya sabemos que la situación económica actual es precaria, pero con voluntad y decisión se podrían encontrar soluciones imaginativas, alianzas y sinérgias positivas para poder recuperar uno de nuestros edificios más emblemáticos y arquitectónica e históricamente más destacables del Campo Arañuelo. Primero para consolidarlo, después para conservarlo y mantenerlo y siempre para convertirlo en un polo de atracción cultural y turística sostenible que permita a la zona tener un elemento más para su desarrollo económico, social y cultural.

 

Leído en Diario Hoy de Extremadura

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