Periodo visigodo

Basilica visigoda de Santa Lucía en Alcuescar

Basilica visigoda de Santa Lucía en Alcuescar

 

Tras la implantación de la monarquía visigoda en la Península, puede observarse como paulatinamente arraigan en la sociedad hispana unos modos que en el fondo y en la forma son preconizados por el cristianismo, tiñendo con su religiosidad toda la información que poseemos del periodo visigótico a nivel de  cultura material, así como de fuentes textuales: iglesias basílicas, ornamentos, decoración, mobiliario litúrgico, bronces, enterramientos, ajuares funerarios; actas conciliares, vidas de santos, etc.., todo ligado al culto religioso.

Cancel visigodo_2 en el museo visigodo de Mérida

Cancel visigodo_2 en el museo visigodo de Mérida

Es en estos niveles de donde extraemos las primeras informaciones de la presencia del cristianismo en estas tierras, al detectarse los primeros edificios de culto en La Torre de Don Gregorio. No existen documentos muy claros, pero las columnillas de mármol y parte de un cimacio decorado que se han conservado, junto a un  jarrito y una patena litúrgica, aboga por la existencia de una iglesia primitiva sobre cuyos restos se levantará otra que la tradición señala con una dedicación a Santa María, germen de lo que será el concejo medieval de La Campana de la Mata.

No es el único lugar, pues en La Cañada de los Judíos, la llegada del cristianismo no se remite únicamente al hallazgo de otro jarrito litúrgico, sino a elementos típicos de la indumentaria visigoda; entre otras las fíbulas liriformes, placas de cinturón múltiple, botones peltiformes, cuchillos tipo Simancas, franciscas (hachas dobles) y una colección de cerámicas decoradas a base de meandros, etc. Es un yacimiento único en su género, pues sobrevive a lo largo de muchos siglos.

Puntas de lanza visigodas

Puntas de lanza visigodas

Otros restos arquitectónicos consistentes en fustes lisos y cordados, fragmentos de impostas con botones, barroteras, pilastras, fíbulas y un conjunto de enterramientos excavados en la roca, delatan la existencia de otra población en el solar del Castillo de Alija.

En Fresnedoso parecen concurrir las mismas circunstancias, aunque sólo se conserva parte de la cimentación de la primera iglesia bajo la actual ermita de San Matías, la primitiva necrópolis y el topónimo de Heguijuela alusivo a la existencia del primitivo templo.

 

Tabla con inscripción. Época visigoda

Tabla con inscripción. Época visigoda

Otros restos menores de carácter monetario, un pasarriendas de Valdehúncar, alguna fíbula en Las Viñas, Peñaflor, y Viñas de Valdehiguera (Mesas de Ibor) dan testimonio de la recuperación demográfica y del carácter expansivo de la población en este periodo. Merece la pena destacar también la necrópolis excavada en la roca a modo de sarcófagos con entalles laterales en la cabecera y en los pies, como parte de un ritual extendido por toda Extremadura, importado de tierras del norte y recuperado de nuevo tras la reconquista.

La más extensa se encuentra en Peñaflor, pero en la punta del Arroyo Mata  de Belvís de Monroy y el Arroyo de Pescadores de Valdehúncar se han llegado a encontrar algunas intactas con ajuares cerámicos consistentes en vasos cerámicos, fusayolas y hebillas.

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