El Neolítico

Neolítico. Moledera con ocre

Neolítico. Moledera con ocre

Del Neolítico, apenas se tenía una vaga referencia de su existencia gracias a unas cerámicas decoradas con impresiones recogidas en la cueva placentina de Boquique, pero las excavaciones desarrolladas en los yacimientos del Cerro de la Horca en Plasenzuela, en el de  los Berruecos en Malpartida de Cáceres, y recientemente en la Cueva de la Canaleja de Romangordo, han permitido ampliar nuestra visión del periodo, mostrando con claridad cual era la forma de vida y los hábitos de una sociedad en la que comenzaron a imponerse los hábitos productores de alimentos,  sobre los recolectores del periodo anterior.

Los rasgos que definen el Periodo Neolítico son los siguientes:

  • Vida al aire libre en poblados abiertos o apoyados en roquedos, aunque las cuevas continúan siendo lugar de habitación ocasional o de sepulcro. Sus cabañas se construyeron con materiales perecederos y en su interior tenían el hogar, el silo para el almacenamiento de cereales, el molino de mano para moler el cereal, y las cerámicas que le servían para cocinar los alimentos.

    Neolítico. Molino naviforme

    Neolítico. Molino naviforme

  • Se observa una gradual transformación de sus  herramientas de trabajo, acusando una disminución de tamaño y de peso, acompañado de una mayor precisión en la talla. Son característicos los útiles microlíticos en forma de trapecios y las hojas alargadas, empleando el sílex como materia prima fundamental. Como parte del instrumental lítico pulimentado aparecen las primeras hachas enmangadas, utilizadas indistintamente para talar el bosque, el laboreo de la tierra, e incluso para el combate.

    Neolítico. Hachas y azuelas

    Neolítico. Hachas y azuelas

  • Introducen productos como el trigo y la cebada, especies que son cultivadas a expensas del bosque que pierde terreno por la tala y los incendios provocados, que probablemente son la causa de la creación de las primeras dehesas.
  • Introducen el agriotipo de los ovicápridos  como cabaña pastoreada, aunque la caza de especies como el conejo, la liebre, el ciervo, el uro, el jabalí o el caballo le ayudaron a completar su dieta alimentaria así como la recolección de frutos silvestres.
    En nuestras comarcas se han venido sucediendo una serie de hallazgos que ponen de manifiesto una neolitización no tan tardía como se suponía y un poblamiento ya consistente desde el Neolítico Medio, que si bien hace un uso ocasional de cuevas en La Canaleja, Navaluenga, o Pibor, arraiga con más facilidad en los valles al aire libre como ha quedado de manifiesto con el reciente descubrimiento de El Peazo (Casatejada), La Cañadilla, Canchera de los Lobos (Valdehúncar) y Los Campillos (El Gordo).
Pinturas rupestres de Berzocana

Pinturas rupestres de Berzocana

Hacia el final del periodo la influencia de los círculos culturales meridionales comienza a notarse en los yacimientos extremeños con la llegada de nuevos pueblos que representan corrientes culturales distintas, presentes en los poblados al aire libre del suroeste peninsular y con ellos las primeras manifestaciones megalíticas.

En la actual Extremadura y por extensión en las comarcas aquí representadas, se trata sobre todo de construcciones denominadas dólmenes, que se usaron desde el  Neolítico hasta la Edad del Bronce. Pero ello no quiere decir que podamos considerar que todos los dólmenes son neolíticos en origen, utilización y abandono, tampoco pensar que los enterramientos colectivos pertenecen al Megalitismo o identificar neolitización con monumentos megalíticos, pues en el Poblado de los Mármoles, seguramente de finales del Neolítico y principio de la Edad del Cobre, ya se documentan vestigios de enterramientos colectivos.

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