El Megalitismo

Dólmen de Lácara

Dólmen de Lácara

En un momento todavía no bien determinado del Neolítico tuvo lugar el nacimiento de el Megalitismo,  un nuevo fenómeno cultural de peculiaridades características que llegó a alcanzar una amplia extensión geográfica además de una gran perduración cronológica y, sobre todo, una trascendencia histórica tal que le hace merecedor de una especial consideración. Pero el Megalitismo encierra bajo esta aparente unidad de manifestaciones culturales muy diferentes que le convierten en un tema muy complejo relacionado con su origen aún no aclarado.

En Extremadura fueron identificadas desde la antigüedad y ya en el siglo XVIII los eruditos supusieron que se trataban de Aras o Altares, hasta que en el siglo XIX la excavación de los primeros sirve para reconocerlos como lugares de enterramientos.

Dólmen de El Pibor

Dólmen de El Pibor

El Megalitismo no es una cultura en sentido estricto, sino un fenómeno que dio lugar a manifestaciones culturales muy dispares que tiene su reflejo en las diferencias constructivas entre unas áreas u otras y también en los materiales arqueológicos que aparecen asociados a ellos.

En los que se refiere a Extremadura, (pues este fenómeno abarca prácticamente toda la Península Ibérica y gran parte de los países atlánticos europeos) podemos decir que su manifestación más importante reside en los dólmenes, es decir en tumbas construidas con grandes bloques de piedra que sujetan a una cubierta adintelada o con una cubierta por aproximación de hiladas que forma una falsa cúpula para cubrir una cámara, a veces con una prolongación a través de un corredor de longitud variable. Su cronología es muy amplia, desde finales del Neolítico a los inicios de la Edad del Bronce (IV milenio A.C. a  inicios de II milenio A.C.), lo que convierte a Extremadura en una de las primeras zonas por la que se expandió el foco megalítico, llegando a contar a día de hoy con más de 250 de estos sepulcros, algunos agrupados en necrópolis tan importantes como la del Canchal en Jaraíz de la Vera con una treintena de ejemplares.

Los ajuares hallados en estas construcciones son muy variados: cerámicas de mayor o menor calidad, puntas de flechas, cuchillos de sílex, adornos, lascas de cuarzo, hachas, ídolos placa o ídolos antropomorfos que se interpretan como divinidades protectoras de los muertos. En su interior se han hallado desde un centenar de cadáveres amontonados, caso del “tholos” de Huerta Montero (Almendralejo) a uno o dos cadáveres de algunos dólmenes de la zona de Valencia de Alcántara, comarca que tal vez sea la más importante de Extremadura en cuanto este tipo de hallazgos.

Tholos de Huerta Montero

Tholos de Huerta Montero

Recientemente se han comenzado a investigar los grabados y pinturas que presentan algunas de sus lajas, relacionados con la mitología de los pueblos prehistóricos. Un caso verdaderamente espectacular queda ejemplarizado en el dolmen de Toniñuelo, donde cada piedra del corredor ha sido transformada con ayuda de la pintura en un personaje, tal vez guerreros o imágenes de antepasados que se encargan de velar por la integridad del sepulcro, algo que también parece deducirse de la presencia de estatuas menhir en los sepulcros de las comarcas de Hurdes – Gata y en el sepulcro de Guadalperal (El Gordo).

Dólmen de Guadalperal. Peraleda de la Mata (Cáceres)

Dólmen de Guadalperal. Peraleda de la Mata (Cáceres)

Este último fue el primer gran sepulcro excavado en Extremadura por H. Obermaier, aunque su estudio definitivo será elaborado por G. y V. Leisner. Su numeroso ajuar recogía al menos tres fases de enterramientos distintas, desde el Neolítico Final al Calcolítico Final, con un extraordinario conjunto de vasos campaniformes. No es el único monumento de este estilo, hay catalogados más de una docena de ellos en el Horquillo, Las Murcias, Los Labraos, Pibor (Bohonal de Ibor), Gambute, Los Trampalones, Callejón de los Lobos (Peraleda de San Román), Atalayuela I y II, El Tesoro (Valdelacasa), Las Lomas, Cerro del Puchero (Talayuela), etc…

Independientemente otros sepulcros de la misma época que utilizan las cuevas han sido detectados por la investigación  en La Covacha (Fresnedoso de Ibor), Cueva de Valdecañas (Valdecañas de Tajo) y la Canaleja (Romangordo).

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