Frente a los topicazos

06/05/2007

DESDE ALANGE

JESÚS SÁNCHEZ ADALID

ES posible que al lector de estas líneas le suene el nombre Borja de Cardelús. Si es aficionado, como yo, a los reportajes de televisión, enseguida se acordará de series como «Parques nacionales», «Naturaleza ibérica», «La marisma y el llano», «De polo a polo», «La España salvaje» y «El Camino Real», internacionalmente difundidas y apreciadas. Además, Cardelús es Premio nacional de Medio Ambiente, director del Departamento Audiovisual de la Sociedad Estatal para Exposiciones Internacionales (SEEI) en Madrid, impulsor y primer director de la Unidad de Naturaleza de TVE, guionista y director-realizador de diversos documentales sobre la naturaleza y autor de dos enciclopedias ecológicas y seis novelas de ámbito rural con algunos títulos tan sugestivos como: «El último trashumante» o «El alimañero». Desde hace unos años, se ha centrado este prolífico creador sobre todo en Iberoamérica, realizando dos documentales y la película «El tiempo recobrado: la obra de Legazpi», además de los libros «Luces de la cultura hispana» y «Guía del Camino Real de Tierra Adentro».

Ahora, y dentro de este mismo ámbito, Borja de Cardelús nos presenta una obra que considero absolutamente indispensable: «La huella de España y de la cultura Hispana en Estados Unidos». Es un denso libro de edición muy atractiva, pero muy serio en su conjunto, ampliamente documentado, y que aporta abundante material gráfico. Se trata de un ensayo que hace un recorrido por la historia de las colonias españolas en los territorios que hoy conforman la geografía de Estados Unidos, buscando descubrir la verdadera presencia de los españoles en tan amplísimas regiones, desde los primeros momentos de la conquista, pasando por todas las vicisitudes históricas en las que, de una manera u otra, nuestra nación estuvo presente. Esta herencia se puede apreciar hoy con absoluta claridad en aquel gran país, desde La Florida hasta California, y se descubre con sorpresa gracias a este libro, que en muchos momentos llega a ser una útil guía para el viajero, sin desdeñar el rigor científico y la seriedad documental.

En el aspecto histórico, «La huella de España y de la cultura Hispana en Estados Unidos» comprende textos que hacen referencia a los sucesos más importantes de la presencia española en Estados Unidos, desde la llegada de Ponce de León en 1511, a la salida de España del continente en 1821. Se narran las aventuras de los navegantes, la intrépida gesta de la exploración, los sucesos de la colonización, los conflictos con otras potencias europeas por la supremacía en el área, la independencia de los Estados Unidos y la ayuda prestada por España, y las circunstancias de la salida de España del continente. Se puede concluir afirmando que el conjunto es una verdadera Historia española en Estados Unidos.

Pero también se hace referencia con gran detalle y objetividad al legado cultural: el pastoreo, las reses, las ovejas, los caballos, los cultivos, los huertos, las acequias, los alimentos… Y otra parte del libro, la más interesante y reveladora según mi parecer, comprende la cultura inmaterial, el legado espiritual: costumbres, fiestas, idioma, música, leyes, religión, filosofía de vida… Hay un hecho muy curioso y desconocido: en aquellas caravanas del viejo Oeste iban colonos procedentes de México, poseedores de numerosas formas culturales españolas, ya consolidadas y con el marchamo propio de Iberoamérica. Esto explica que la sociedad de una gran parte de Estados Unidos conserve elementos de la fusión de la cultura española con las tierras y gentes de la América hispana, dando lugar, como en otros lugares de presencia española, a una realidad mestiza. Aunque, al desaparecer el dominio español en favor del anglosajón, los indios salieron perdiendo, como es notorio.

Lo que más se agradece de este magnífico libro es su absoluta objetividad, y una honestidad científica irrefutable que servirá para desmontar los intolerables topicazos que se han ido montando, unos sobre otros, en torno a la historia y la colonización de América.

En «La huella de España y de la cultura Hispana en Estados Unidos» de Cardelús se retrata con maestría y sin encogimiento la grandeza de la gran obra de los humanistas cristianos que supieron oponerse a tiempo a los intereses mercantilistas. En ellos ha sabido ver el pueblo americano a los verdaderos inspiradores de sus «derechos humanos», regulados posteriormente. Ahí, entre muchos otros misioneros, gastó su vida el franciscano español fray Junípero Serra, en cuya feliz memoria el gobierno de los Estados Unidos levantó una estatua de bronce y mármol nada menos que en el Capitolio de Washigton.

Y cómo olvidar en el conjunto la presencia y huella de nuestra Extremadura, de donde partieron en 1543 los conocidos como «Doce Apóstoles» del convento de Belvís de Monroy. Siguiendo este ejemplo, en décadas posteriores muchos misioneros extremeños pasarían a La Florida, a California o a Los Ángeles. Como fray Fernando Martín, de Robledillo de Gata, que se embarcó en el Neptuno (así se llamaba el barco) y, atravesando la baja California, fue testigo directo de los orígenes de la hoy floreciente ciudad de San Diego.

Leído en Diario Hoy de Extremadura.

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